Zonas no interconectadas (ZNI) en Colombia: un paraíso natural oculto donde las energias renovables se enfrentan a los combustibles fósiles, el aislamiento y la corrupción

Nicolás Mora-Guarda es recién graduado del máster en “Management and Technology” de la Universidad Técnica de Múnich, con especialización en acceso a energía en países emergentes y energía para el desarrollo. Antes de su máster, Nicolás estudió y trabajó en Chile durante varios años. El viaje a Colombia formó parte de su tesis de magister, titulada “Determinantes socioeconómicos para la implementación de energías renovables en las zonas no interconetadas (ZNI) de Colombia” y contó con el apoyo de la fundación Siemens Stiftung. En su tesis aporta interesantes puntos de vista sobre su experiencia en terreno en la ruralidad colombiana.

“En agosto y septiembre de 2019, tuve la oportunidad de viajar a Colombia y conocer a fondo las zonas no interconectadas (ZNI). La visita a las ZNI me recordó mucho a Macondo, aquel pueblo ficticio colombiano donde se desarrolla la trama de “Cien años de soledad” (1), un libro clasico del realismo mágico, genero literario caracterizado por mostrar lo fantástico o extraño como algo común y mundano.

Estando allá, pude observar cómo cosas que podrían parecer irreales en nuestra vida normal, por ejemplo apagones de energía que duran meses, plantas de energía solar construidas pero nunca utilizadas, pueblos desolados y grupos armados ilegales que controlan zonas urbanas y grandes cantidades de territorio, entre otras cosas extraordinarias, ocurren diariamente en las ZNI.

Las ZNI son aquellas regiones que no reciben servicio público de electricidad a través de la red nacional colombiana, tambien conocida como sistema interconectado nacional – SIN. Corresponden al 52% del territorio del país (equivalente al tamaño de Francia) y tienen una población total estimada de 1.900.000 habitantes (2), lo que da una densidad poblacional de 3 habitantes/km². Esta baja población puede explicarse por una geografía extraordinariamente compleja: selvas impenetrables, praderas tropicales, la selva amazonica, la cordillera de los Andes, desiertos y extensas costas a lo largo del Océano Pacífico y del Mar Caribe forman el paisaje de estas zonas sin conexión a la red. Debido a que Colombia es uno de los países con mayor biodiversidad del mundo y a su escasa y dispersa población, llevar electricidad a las ZNI ha sido un gran desafío para ingenieros y políticos. Puesto que la ampliación de la red es muy difícil y costosa, la generación distribuida (también conocida como generación descentralizada) se ha convertido en la solución más adecuada para la electrificación de estas zonas.

Lamentablemente, y a pesar de tener un enorme potencial en cuanto a energía renovable, la generación de energía en las ZNI se produce en un 96% por motores diésel (3), lo que conlleva a altos niveles de contaminación y costos. Por otro lado, la generación de energía en el SIN está dominada en gran medida por centrales hidroelectricas. Además, en 2015, el país firmó los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, que incluyen el acceso a energía limpia y asequible. Por lo tanto, es difícil entender por qué Colombia ha tenido un progreso tan pequeño en la aplicación de tecnologías verdes en las ZNI.

La selva de El Guainía. (Fotografía: Nicolás Mora-Guarda)

Un ejemplo de las áreas remotas de El Chocó. (Fotografía: Nicolás Mora-Guarda)

Dado el limitado tiempo con el que disponia, sólo pude visitar tres regiones de las ZNI: Amazonas, El Chocó y El Guainía. La infraestructura en estas regiones es deficiente o en algunos casos incluso inexistente y, por lo tanto, la única forma factible de llegar a ellas es via aerea. El viaje y la investigacion en terreno fueron una excelente oportunidad para obtener importantes conocimientos e información relevante que no se encuentran en la literatura académica. También me permitió comprender mucho mejor las dinámicas sociales de las ZNI y, en general, los desafíos que enfrentan los sistemas de energía renovable en países emergentes. En consecuencia, llegué a la conclusión de que la baja penetración de energias renovables en las zonas no interconectadas es causada por barreras socioeconómicas. Estas barreras varían y tienen diferentes niveles de influencia en las distintas regiones.

En el caso del Amazonas, un monopolio apenas regulado, la ausencia de gobierno, la falta de coordinación entre las entidades públicas y la corrupción han dado como resultado tres centrales fotovoltaicas de pequeño y mediano tamaño que, desde su completación, no han generado ni siquiera 1 kWh de energía. Visitar las instalaciones y ver cientos de paneles solares nuevos oxidándose fue impactante y desolador. Según las conversaciones que tuve con expertos en energía y autoridades locales en Colombia, no hay ninguna iniciativa destinada a dar vida a estas centrales de energía solar.

Fuera de servicio: Un sistema solar en el Amazonas. (Fotografía: Nicolás Mora-Guarda)

La fuerte oxidación hace imposible la generación de energía. (Fotografía: Nicolás Mora-Guarda)

En El Chocó, la situación es aún peor. Para muchas personas, lo primero que se les viene a la mente cuando se piensa en Colombia es el tráfico de drogas o la guerrilla. Los titulares de las noticias y la hace poco creada serie “Narcos” han jugado un papel importante en la formación de estas ideas preconcebidas. Desafortunadmente, esto no parece estar lejos de la realidad en la región del Pacífico. El tráfico de drogas y las guerrillas son reales. Controlan pueblos (4), grandes extensiones de tierra y ríos, generando violencia y desplazamientos forzosos, lo que ha convertido a Colombia en el país con el mayor número de desplazados internos del mundo (7,8 millones) (5). Debido a ello, poco progreso ha llegado a las áreas sin conexión a la red de El Chocó. Además, los grupos armados ilegales, como las guerrillas, los narcotraficantes o la mineria ilegal de oro, impiden el establecimiento de sistemas de energía renovable, ya que la aplicación de estas tecnologías disminuiría el suministro de diesel para la región, el cual, en una segunda instacia, es adquirido por estos grupos en el mercado negro y lo utilizan para sus propias operaciones e intereses. Lamentablemente, este diesel es fuertemente subsidiado por el estado, por lo que su contrabando representa una gran perdida para las arcas fiscales, sin aun considerar sus efectos negativos en el medio ambiente.

Por último, el caso de El Guanía ofrece una luz de esperanza para la transición hacia las energías renovables. Aquí, una buena coordinación publico-privada y un mercado energético bien estructurado han permitido la construcción de una planta de energía solar de 2,5 MW que comenzó a funcionar a finales de 2019. Esta instalación se considera un ejemplo para el resto de las ZNI. No obstante, se requieren todavía importantes cambios en la regulación para aumentar aún más la generación de energía solar en ésta y otras regiones.

Las zonas no interconectadas de Colombia tienen un enorme potencial para pasar de los combustibles fósiles a las energías renovables. Sin embargo, esto no será posible sin una acción política adecuada. Así, la mejora en la calidad de vida de las dos millones de personas que viven en las ZNI dependerá de los responsables políticos y de su compromiso con estas regiones. A fin de cuentas, está en sus manos llevar de vuelta el realismo mágico a los libros y traer dignidad a estas comunidades después de todo el sufrimiento que han padecido”.

Notas y fuentes:

(1) “Cien Años de Soledad” (1967), del ganador del Premio Nobel de Literatura, el colombiano Gabriel García Márquez, está considerado como la obra maestra en el género del realismo mágico. Cuenta la historia multigeneracional de la familia Buendía y tiene lugar en Macondo, un pueblo ficticio de Colombia.

(2) Institución de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas para las Zonas Interconectadas

(3) Superservicios: Superintendencia de servicios Públicos Domiciliarios

(4) The Economist | Semana | Pares

(5) UNHCR: Global Trends Forced Displacements in 2018

Sobre Nicolas Mora-Guarda

Nicolas es Ingeniero Comercial de la Pontificia Universidad Católica de Chile y se graduó recientemente del máster en Management and Technology de la Universidad Técnica de Múnich. Durante sus estudios de magister, Nicolás se especializó en acceso a energía en países emergentes y energía para el desarrollo. En esto desarrolló conceptos energeticos para poblaciones rurales en países como India o Ghana, este último como voluntario de la ONG TU eMpower Africa. Antes de sus estudios de magister, Nicolas trabajó en banca de inversiones  y finanzas corporativas, en la ciudad de Santiago de Chile.

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